
Cuando comiences a sentir dolor puedes hundirte con él, cuando comiences a sentir amor puedes volar con él, todo el tiempo puedes hacer lo que quieras, esa es la maravilla del libre albedrío. Pero lo que no te puedes permitir es dejarte arrastrar por el dolor de otro, por el rencor de aquel que no sabe quién es, que quiere, que espera y lo que es peor, que puede entregar de el. Es un inconsciente e ignorante del valor de sus acciones, del poder de sus palabras, de su propia existencia.
No puedes permitirte extraviar tu camino por culpa de alguien que por no transitar el suyo quiere que tú tampoco camines hacia tu destino.
“Escuchar tu corazón”…. Lo oímos miles de veces, pero ¿lo escuchamos realmente?. Creo que no pocas veces apareció en mi camino, y algunas de ellas lo conseguí escuchar y seguir. Yo creía que hablaba bajito, pero el pobre estaba a los gritos, desesperado por ser seguido, inútil que grite si uno no está a la altura de comprometerse de verdad. Es que dejé acumular tanta porquería adentro, que su voz sonaba ahogada.
No es nada fácil el camino correcto, siempre es más tentador el flojito, aquel
simple y sin esfuerzo. Eres tonta dicen muchos, para que ser así si ahí ves el atajo
claramente…dale, anímate es fácil. ¿Es fácil realmente?, porque por más que
alguien no lo quiera reconocer en voz alta nunca en su vida, cuando pone un poco
de silencio interior y piensa, sobre la almohada en el momento justo antes de dormir, o mirando por la ventada mientras viaja al trabajo o a estudiar, en ese momento tan intimo y solitario, uno sabe cuánto le ha costado, cuanto ha pagado y cuanto aún queda por saldar por tomar el atajo, lo fácil en apariencia. ¿Por qué hay tanta gente que no atiende su vida y cree tener derechos sobre la mía?, ¿por qué hay tantos que no comprenden que si se puede hacer algo bien desde el principio no lo hace?. Me puedo equivocar, claramente está en mi naturaleza, como en la tuya. Muchas veces erré el concepto, la impresión que alguien me causó de entrada, la acción y las palabras que dije, pero nunca actué de mala fe.
Creo que he aprendido algunas cosas, que espero me queden bien grabadas, una de ellas es, que tu dolor, tu rencor, tu envidia, tu insatisfacción son eso: TUYAS.
Y gracias por pensar en mi y querer regalármelas, pero no lo acepto.
Gracias igual. ;-)